Los virulentos temporales que azotan la Península han puesto de relieve las lecciones aprendidas en materia de emergencias

Las intensas borrascas que han azotado la Península varias semanas seguidas han puesto a prueba las lecciones aprendidas por las administraciones tras la desastrosa actuación de la Generalitat Valenciana en la dana del 29 de octubre de 2024, en la que perdieron la vida 229 personas. Un juzgado investiga la posible responsabilidad criminal por no haber avisado a tiempo del peligro a la población. Aquel desastre está directamente relacionado con el uso generalizado desde entonces del sistema de alertas a móviles.

El sistema ES-Alert que envía alertas de emergencias a móviles cumple este mes tres años. Se utilizó en la Comunidad de Madrid en septiembre de 2023 por un temporal y provocó un intenso debate tras la conmoción inicial de ver como todos los teléfonos de la región comenzaban a pitar. Hoy nadie discute su utilidad. En total, en estos tres años se han enviado 259 mensajes de alerta por parte de las administraciones. El mes con más mensajes de este tipo fue julio del año pasado cuando varios fuegos simultáneos mantuvieron a España en vilo.

Las trágicas inundaciones de 2024 enseñaron, sobre todo, lo que no se debe hacer. Minimizar el peligro, no hacer lo suficiente, rentabilizar de manera partidista la desgracia o enfrentar a las administraciones conlleva un altísimo coste político y social. El nuevo estándar es errar por exceso de prudencia y eso es positivo.