El peso de la moneda china en el sistema de pagos internacional es reducido, del 2%, pero el conflicto emerge como catalizador para su mayor uso a largo plazo
La contienda en Oriente Próximo amenaza con tocar —sin llegar a hundir— la hegemonía del dólar en el sistema de pagos internacional. Una parte del goteo de barcos con petróleo y gas natural que ha logrado cruzar el estrecho de Ormuz en las últimas seis semanas ha ido acompañado por el pago de una suerte de peaje a las autoridades iraníes. Pero no en cualquier moneda; solo se aceptan yuanes chinos o criptoactivos. “El conflicto podría ser el catalizador de la erosión del dominio del petrodólar y el inicio del petroyuan”, ha llegado a reconocer Mallika Sachdeva, estratega de Deutsche Bank, en un informe reciente en el que apuesta por que los países irán reduciendo sus reservas en dólares a medida que vayan siendo más autosuficientes en recursos energéticos y en defensa.
El renminbi se ha convertido en la llave de acceso para sortear este enclave estratégico que, pese a la tregua anunciada entre Estados Unidos, Israel e Irán, se ha mantenido cerrado al libre tráfico de embarcaciones. Por un lado, Teherán habría iniciado conversaciones con Irak, Pakistán y Bangladesh para otorgar permisos de tránsito por sus aguas jurisdiccionales a cambio de una tasa de tránsito. Al mismo tiempo, la propuesta que ha puesto Irán sobre la mesa para la negociación de un alto el fuego definitivo incluye el control del estrecho de Ormuz y un posible peaje a los buques para la reconstrucción del país tras la guerra.






