La Comisión Europea calcula que la factura energética ha aumentado en 22.000 millones adicionales desde que empezó el conflicto
La Comisión Europea está afinando su recetario de respuesta a la crisis energética que ha provocado la guerra en Oriente Próximo y en él figurará una medida ya clásica en estas situaciones: flexibilizar las ayudas de Estado −subvenciones, rebajas fiscales focalizadas, créditos en buenas condiciones− para que los Gobiernos puedan auxiliar al sector privado con más facilidad. “Esta semana consultaremos con los Estados miembros sobre unas normas de ayudas de Estado más flexibles”, ha anunciado la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, tras una reunión del Colegio de Comisarios que ha abordado específicamente las consecuencias económicas del conflicto en el golfo Pérsico. En su intervención a la salida de este encuentro, la alemana ha cuantificado el coste directo de la guerra para la UE hasta el momento: “Desde el comienzo del conflicto, hace 44 días, nuestra factura de combustible fósil ha aumentado en 22.000 millones adicionales”.
Ya hace casi un mes que los líderes europeos encargaron a la Comisión preparar un abanico de medidas que los Gobiernos puedan aplicar como respuesta al encarecimiento de las cotizaciones del petróleo, principalmente, y del gas natural licuado. El Ejecutivo de la UE todavía no la ha presentado, pero ahora ya ha puesto fecha a su presentación: el próximo 22 de abril. Al día siguiente, Von der Leyen defenderá su propuesta en la cumbre informal que se celebrará en Chipre, el país que preside el Consejo de la UE este primer semestre de 2026. Allí dará detalles de las líneas básicas enunciadas este lunes y que inciden en lo que, de un forma o de otra, ha ido ya lanzando Bruselas.








