Irán es el segundo mayor productor del fruto seco, cuya comercialización se ha visto afectada por las sanciones y una cosecha inferior a lo esperado
Tras trastocar las cadenas de suministro mundiales de combustibles y fertilizantes esenciales, la guerra en Irán ha disparado los precios de un fruto seco muy popular que se cultiva en el país —el pistacho— hasta alcanzar su nivel más alto en ocho años. Irán es el segundo mayor productor mundial de pistachos, que se consumen solos y también como ingrediente habitual en helados, chocolates y bebidas. El conflicto está reduciendo la oferta en un mercado ya de por sí limitado, en un momento en que la demanda de los consumidores está aumentando.
El comercio de pistachos del país ya se veía complicado por las sanciones y las tensiones geopolíticas antes de la guerra, según Nick Moss, analista del mercado de frutos secos de Expana Markets. Una cosecha de 2025 inferior a lo esperado y los cortes de comunicaciones en enero, durante la represión gubernamental de los disturbios civiles, que limitaron la coordinación de las exportaciones, redujeron aún más la oferta.
El estallido de la guerra a finales de febrero empeoró la situación, “agravando una situación ya de por sí limitada” y que ha dado lugar a una reserva cada vez más reducida de pistachos que resulta difícil de distribuir a los mercados mundiales, señaló Moss. “Los pistachos son sin duda sensibles a las perturbaciones en Oriente Próximo, dado el papel de la región como importante productor, centro de tránsito y destino”.






