El sector logístico califica de “catástrofe” las obras de Adif y anuncia que pedirá responsabilidades por las pérdidas económicas
El sector de la logística de España tiene un ojo y medio mirando al estrecho de Ormuz y a las consecuencias que tiene su cierre sobre el tráfico marítimo mundial. Pero en el caso de Cataluña y de buena parte de España, quienes gestionan el transporte de mercancías tienen también la atención puesta en un punto infinitamente menos mediático pero que igualmente les está provocando verdaderos quebraderos de cabeza. Se trata del
avecina-dos-meses-de-colapso-del-trafico-de-mercancias.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/espana/catalunya/2026-03-13/el-grave-deterioro-del-tunel-de-trenes-de-rubi-avecina-dos-meses-de-colapso-del-trafico-de-mercancias.html" data-link-track-dtm="">túnel ferroviario de Rubí (Barcelona), una galería de apenas 900 metros de largo cuyo cierre por siete semanas debido al mal estado de la infraestructura está causando un descomunal cuello de botella en el tráfico de contenedores entre el levante español, Francia y el resto de Europa.
La endémica falta de inversión en infraestructuras ferroviarias en Cataluña obligó el pasado 12 de marzo a cerrar la galería de Rubí (por donde también circulan convoyes de Cercanías de la R8) debido a las filtraciones de agua. El túnel es peligroso y se optó por clausurarlo hasta que finalicen las obras antes de lamentar un nuevo accidente. Poco tienen que ver Ormuz y Rubí. En un caso, el conflicto impide el paso de petroleros en esa zona del Golfo Pérsico; y, en el otro, la infrafinanciación ha llevado al colapso a un túnel que es la única alternativa viable de los trenes de mercancías para entrar o salir hacia Europa por el levante español. Así las cosas, las obras del túnel de Rubí, la crisis de las infraestructuras y el aumento del precio del petróleo se han convertido en una tormenta perfecta para el sector del transporte ferroviario de mercancías en España.






