Las patronales piden medidas de compensación a las compañías por los gastos en los que han incurrido por las incidencias

En las oficinas de una pequeña empresa de Terrassa de solo ocho trabajadores esperaban un contenedor lleno de materia prima, pero el 20 de enero la carga quedó paralizada en un tren en Peripiñán, en la frontera francesa. No podía seguir su camino a causa de los cortes ferroviarios que empezaron a realizarse esa noche por razones de seguridad y para inspeccionar la infraestructura tras el accidente en el que

-en-gelida-barcelona.html" data-link-track-dtm="">murió un maquinista de la R4 de Rodalies en Gelida (Barcelona), cuando se desplomó un muro de contención de la AP-7 al paso del tren. La red por la que pasan los trenes de Rodalies es la misma por la que van las mercancías, así que el caos por la suspensión y las continuas interrupciones de Rodalies de las últimas casi tres semanas no solo ha afectado a los 400.000 usuarios que van en tren cada día, y a las empresas a las que van a trabajar, sino también a la industria y la economía en general.

Como consecuencias de ese caos, el puerto de Barcelona ha estado casi incomunicado por tren durante dos semanas, y estos días empieza a ver la luz con la reapertura progresiva de las vías, aunque todavía se prevé que la semana arranque con la tónica de este fin de de semana, cuando ha habido retrasos, cortes e incluso la interrupción de algún tramo. Este domingo había limitaciones en la R1, R4 y siguieron sin servicio la R3, R7 y R8. También se registraron incidencias en la R13, la R15 y la RL4. Para este lunes se espera que se mantengan algunas de esas complicaciones, a las que se suma la huelga de maquinistas en toda España; en Cataluña, están previstos unos servicios mínimos de entre el 33 y el 66%.