Los goles de Cardona y Alfon sirven al submarino amarillo para sumar una nueva victoria y consolidar el tercer puesto
El regreso de Marcelino García Toral a San Mamés no admitía concesiones a la nostalgia. Donde hubo afecto y memoria recientes, el técnico asturiano impuso esta vez un ejercicio de pragmatismo que terminó por desarmar al Athletic Club. Nunca había ganado allí como visitante. Lo hizo ahora, con autoridad, al frente de un Villarreal que consolida de la mejor manera posible su tercera posición en la tabla.
El partido quedó casi explicado antes del descanso. En un escenario de presión adelantada y ritmo alto, el Villarreal encontró claridad donde el Athletic acumuló ruido. La primera ventaja nació de una transición precisa, casi pedagógica, en la que cada pase desactivó una línea de presión. Cardona aprovechó un buen pase de Oluwaseyi y concluyó la acción coral con una vaselina delicada, más gesto técnico que remate, suficiente para superar a Simón.
El segundo golpe tuvo algo de accidente y mucho de castigo. En el tiempo añadido de la primera mitad, un error de Iñigo Lekue permitió a Alfon recorrer en soledad el último tramo hasta Unai Simón. No hubo resistencia ni margen para la reacción: el 0-2 sellaba una primera parte en la que el Athletic, eso sí, no había merecido tanto castigo, aunque volvió a mostrar su incapacidad para convertir su intensidad en goles. Jauregizar estuvo muy cerca, pero su disparo se marchó rozando el palo.






