La guerra marca la cuarta visita del presidente, que pretende que su fluida interlocución allane las inversiones chinas en España y la negociación comercial de la UE

Pedro Sánchez vuelve a estar en China. Vuelve a desplegar a partir de este lunes una agenda al máximo nivel que no es nueva, que ha repetido cuatro veces desde 2023. Los Reyes también estuvieron en noviembre pasado, lo que completa una secuencia reiterada de visitas y reuniones que expresan la apuesta española por priorizar los lazos con la segunda potencia del mundo en plena tensión con Estados Unidos. En ese marco ha situado la visita la prensa china, que destaca que “Madrid necesita ampliar su red de asociaciones para contrarrestar a Washington”. Sánchez regresa a los lugares e interlocutores de otros años, pero en un contexto diferente.

Con el mundo pendiente de si queda algún margen para el diálogo entre Estados Unidos e Irán y el presidente español como referente europeo del “no a la guerra”, el jefe del Ejecutivo volverá a intercambiar impresiones con el líder de la superpotencia, el presidente Xi Jinping, a quien ya le pidió en una anterior visita una mayor implicación para acabar con la de Ucrania. La República Popular no ha tenido públicamente un papel activo en la mediación en el conflicto de Oriente Próximo, pero la Moncloa sí valora su actuación en la sombra para facilitar la frágil tregua, al lado de Pakistán, y defiende que China ha de jugar un papel importante como potencia estabilizadora frente al papel de la Administración Trump.