El presidente opta por una gran conexión con el régimen de Xi Jinping para abrir paso a las empresas españolas y buscar inversiones
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tiene ya cerrado su nuevo viaje a China, su cuarto seguido en poco más de tres años, para el 13, 14 y 15 de abril. Se trata de un gesto inédito de un Gobierno español en su cercanía con Pekín y con el régimen de Xi Jinping, precisamente en un momento en que el enfrentamiento del gigante asiático con EEUU es muy fuerte, aunque se ha decretado una tregua que de momento perdura.
Sánchez opta así por una gran cercanía con el régimen de Xi, con quien ya ha trenzado una importante relación política en tres viajes seguidos y otros encuentros en cumbres internacionales o cuando el líder chino viajó a España, con la intención clara de buscar una alternativa a EE UU, que parece cada vez más decidido a hacer una guerra comercial con la Unión Europea y a desplazarla entre sus intereses.
Sánchez es uno de los mayores defensores dentro de la UE de la necesidad de buscar alianzas con otros bloques para salir de la dependencia de un EE UU que se está cerrando al comercio internacional. Por eso España ha apoyado de forma clara el acuerdo UE-Mercosur y otros como una renovación del acuerdo con México o uno nuevo con la India. Pero además de los acuerdos de la UE, Sánchez busca una relación bilateral intensa con China con tres objetivos.






