El vasco firma su peor vuelta histórica en el torneo, +6, no consigue ningún ‘birdie’ y puede fallar el corte por primera vez: “Todo mal, no hay excusas”
La frialdad de las cifras retrata el hundimiento. Jon Rahm ha firmado este jueves su peor vuelta en 10 participaciones en el Masters de Augusta, 78 golpes, seis sobre el par; sus nueve hoyos iniciales suponen también el registro más alto de su carrera en el torneo, 40 golpes; por primera vez en este grande no ha conseguido un solo birdie en toda la ronda; y este viernes se asoma al precipicio de no pasar el corte después de haberlo superado siempre desde su debut en 2017.
El juego ha conducido hasta esa casilla de salida. Nada ha funcionado para Rahm, especialmente errático en los greens, condenado por hasta cuatro tripateos y con una estadística de golpes perdidos con el putt de 4,27 respecto a la media de los competidores, solo por detrás del amateur argentino Mateo Pulcini.
Y las palabras, en caliente, reflejan esa frustración. “Ha sido todo, todo, igual de mal. Un mal día en general, tan malo que tengo que pasar página. El campo está duro, complicado, de lo más duro que he visto, pero no hay excusas. No hay nada bueno a lo que aferrarme. Ha sido inesperado porque he jugado tan bien esta temporada hasta ahora que me fastidia. Ha sido culpa mía, he cometido muchos errores”.












