El norirlandés, el campeón vigente, pierde en la tercera jornada su gran ventaja y comparte ahora el liderato (-11) con Cameron Young. Rahm y García, con +5

Parecía un monólogo y se ha convertido en una batalla apasionante por la chaqueta verde. El Masters de Augusta vivió este sábado una de esas jornadas que engrandecen al golf. El dominio de Rory McIlroy, que amanecía con la mayor ventaja en la historia del torneo sobre el segundo clasificado, seis golpes de renta sobre Patrick Reed y Sam Burns, después de 36 hoyos, ha dado paso a un sprint en que el norirlandés y campeón vigente se encuentra rodeado de tiburones. McIlroy comparte ahora el liderato con Cameron Young, ambos con -11, por el -10 de Sam Burns, -9 de Shane Lowry, -8 de Jason Day y Justin Rose y -7 de Scottie Scheffler y Haotong Li. De la mayor ventaja a un desenlace apretadísimo. Bajo un sol abrasador más propio del verano que de la primavera, Augusta celebró un día mayúsculo de golf por la cantidad y calidad de jugadores que aspiran a la corona. Hay partidazo grande por la chaqueta verde.

¡McIlroy líder!

Rory regresa a estar solo en la cima del torneo tras conseguir el birdie en el hoyo 15. pic.twitter.com/XfxxnKqjSG

El campeón comenzó con temblor de piernas. Es difícil comprender que McIlroy esté luchando por la victoria cuando es el segundo peor jugador de todos los que han concursado en este Masters en porcentaje de calles acertadas, un 50% (21 de 42), solo por detrás de Davis Riley, que no pasó el corte. Un putt corto fallado le cargó con un golpe de más en el primer hoyo y Patrick Reed, el hombre que ha escapado de LIV para ganarse en el circuito europeo el paso al PGA Tour, puso el torneo patas arribas con tres birdies consecutivos para arrancar su ronda. En un suspiro aquella jugosa diferencia de seis golpes que parecía un seguro de vida había adelgazado a solo dos impactos. Al toque de corneta de Reed se unió toda la caballería presente en Augusta: Cameron Young, Haotong Li, Shane Lowry (con un hoyo en uno en el 6), Sam Burns, Jason Day, Justin Rose… hasta el número uno del mundo, Scottie Scheffler, que regresó de la nada para firmar una tarjeta de siete golpes bajo el par en el día (cinco birdies y un eagle) y dejar claro que aún no ha dicho su última palabra.