El norirlandés gana por un golpe a Scheffler, se une a Nicklaus, Faldo y Tiger como los únicos con dos victorias seguidas y conquista su sexto grande a los 36 años

El campeón se vistió a sí mismo con la chaqueta verde en el Masters de Augusta. De Rory McIlroy a Rory McIlroy, vencedor por segundo año consecutivo y dueño de la prenda más famosa del deporte mundial. El norirlandés no quería desprenderse de ella y podrá verla colgada en su armario hasta la próxima primavera después de imponerse con -12, un solo golpe de ventaja sobre Scottie Scheffler y dos sobre Tyrrell Hatton, Russell Henley, Justin Rose y Cameron Young. Es su sexto grande a los 36 años.

McIlroy cerró el año pasado el Grand Slam, la colección de los cuatro grandes, un olimpo del golf en el que se sentó por fin en la misma mesa que Gene Sarazen, Ben Hogan, Gary Player, Jack Nicklaus y Tiger Woods como los únicos (él como primer europeo) con todas las coronas. Este domingo estaba otra vez citado con la historia y escribió una nueva página de la enciclopedia al unirse a Nicklaus (1965-66), Nick Faldo (1989-90) y Tiger (2001-02) como los reyes que se han vestido dos años seguidos con la chaqueta verde.

Brillante y emocionante fue la carga del número uno del mundo, Scottie Scheffler, que partió en el par después de las dos primeras rondas y se acercó a la cima el fin de semana. Le faltó en el segundo día una marcha más, ese extra de velocidad del que este curso no disfruta tanto como la temporada pasada. Con dos golpes descontados en los tres primeros hoyos parecía encaminado a otro golpe encima de la mesa que se frenó en una sucesión de muchos pares hasta el birdie del hoyo 15 y otro en el 16. Augusta rugía y ese eco alrededor del mejor jugador del planeta llegaba a los oídos de McIlroy, obligado a no levantar el pie del acelerador porque por detrás venía un fórmula uno. Le faltó autopista. El campeón apretó con birdies en el 12 y el 13 y el destino le guiñó un ojo cuando su bola salvó por poco el agua del 15 antes de cerrar la faena en el 18.