El golfista norirlandés reflexiona en una charla en la que participa EL PAÍS sobre sus sentimientos al vestirse el año pasado con la chaqueta verde

Pan de Durazno de Georgia y Ricotta con miel picante. Tempura de camarón. Dátiles rellenos de queso de cabra y envueltos en tocino. Minihamburguesas de alce. Carpaccio de atún de aleta amarilla. Filete Mignon de wagyu. Salmón sellado. Coles de Bruselas y zanahoria con mantequilla. Vino blanco. Y de postre, pudin de toffee con helado de vainilla.

Rory McIlroy ha estado tanto tiempo esperando ser el anfitrión de la cena de los campeones en el Masters de Augusta, la chaqueta verde con la que el año pasado completó al fin la colección de los cuatro grandes, que el genial golfista norirlandés ofreció este miércoles su respuesta más larga, durante una charla con medios internacionales en la que participó EL PAÍS, para hablar del menú que servirá este próximo abril como anfitrión en la tradicional reunión de los ganadores. “Siempre pensé: ‘Si gano el Masters algún día, ¿cómo me gustaría que fuera? ¿Qué me gustaría servir?”, comentó.

Servido en honor del Sr. Rory McIlroy. pic.twitter.com/dBObih9G8B

Las preguntas han dado vueltas en la cabeza de McIlroy durante mucho tiempo hasta que finalmente conquistó el Masters de 2025 tras un desempate ante Justin Rose en un final memorable. Eran ya 11 años de espera para completar el Grand Slam después de ganar antes el Open Británico, el US Open y el Campeonato de la PGA, y unirse así a Gene Sarazen, Ben Hogan, Gary Player, Jack Nicklaus y Tiger Woods como los únicos con el póquer. “He llevado esta carga durante 11 años. Ha sido una batalla contra mí mismo y no me rendí”, expresó entonces.