Más allá de Machu Picchu o de las postales de Lima y Cuzco, hay otros destinos menos transitados llenos de naturaleza extrema, sitios arqueológicos escondidos y tradiciones vivas que nos van llevando de una sorpresa a otra
Hay un Perú que no aparece en las postales. Un país que no cabe en las rutas clásicas que encadenan Lima,
38310.html" target="_blank" rel="" title="https://elpais.com/elviajero/2018/03/08/actualidad/1520505022_738310.html" data-link-track-dtm="">Cuzco y el lago Titicaca como paradas imprescindibles de cualquier viaje por el país. Pero Perú puede desplegarse ante el viajero “a capas”, y detrás del turístico, se esconde otro territorio silencioso, áspero, hospitalario, que vive en los márgenes de las carreteras principales, en los desvíos sin señalizar o en ciudades a las que rara vez llega un turista. Paisajes y parajes en los que podremos volver a sentirnos exploradores.
En el Perú menos transitado hay grandes territorios, como la costa sur, y la sierra central, quizá la región más auténtica y menos visitada del país, y también la Amazonía peruana, territorio de la aventura o los cañones de vértigo de la región de Arequipa. Allí, lejos de las multitudes, la experiencia se vuelve más intensa, más directa. Naturaleza extrema, arqueología olvidada, tradiciones vivas y una sensación constante de descubrimiento.






