Frente a la saturación de las grandes ciudades turísticas, ha llegado el momento de buscar otros destinos alternativos. Y el mundo está lleno de ciudades secundarias que acaban de despertar y que tienen varias ventajas: hay menos turistas en sus calles, tienen rincones que resultan una auténtica sorpresa y, probablemente, resultan más baratas. Estos son solo 10 ejemplos de ciudades infravaloradas que dan mucho más de lo que esperamos.
Comenzamos por España, donde quedan muchas ciudades en las que no solemos reparar como posible destino de nuestros viajes. Hay muchas, sobre todo en el interior (desde Jaén a Orense, pasando por Logroño o Albacete), pero nos fijaremos en una que va a estar cada vez más de moda, así que habrá que ir cuanto antes. Hablamos de Cartagena.
Durante años fue una ciudad industrial y portuaria, con un pequeño centro histórico muy deteriorado en el que apenas se adivinaba su interesante pasado milenario (cartagineses, romanos, bizantinos…). Ni siquiera se había puesto en valor su estupenda muralla construida por Carlos III en el siglo XVIII, ni sus fortalezas y magníficos arsenales militares, también históricos. En unas décadas todo ha cambiado: el centro es todo peatonal, las calles han recuperado sus estupendas fachadas modernistas, de las mejores del país, la muralla dieciochesca luce en todo su recorrido resaltada por jardines adyacentes.






