Los municipios de menos de 2.500 vecinos han aumentado un 16% su población desde 2019, por el 14% en los de menos de 5.000 y el 11% en los de menos de 20.000

Eliana tenía 40 años cuando el dueño de su ático en Madrid capital le trasladó un mensaje de los que cambian una vida: el alquiler iba a pasar de 1.075 a 1.300 euros al mes. Corría 2024. Hoy la cifra ya está en 1.800, cuenta, pero no los paga ella. Expulsada de Madrid por la burbuja inmobiliaria y el ruido diario, y deseosa de encontrar naturaleza, paz y una red comunitaria potente en su día a día, Eliana, su pareja y su hija han acabado viviendo en El Boalo, un municipio compuesto por tres núcleos de población que totalizan 8.700 habitantes. “Aquí compramos un chalet adosado. En Madrid no lo podríamos haber hecho ni por asomo”, cuenta sobre la migración interior de Madrid, que afecta a perf...

iles socioeconómicos de todo tipo, y tanto para comprar como para alquilar.

Desde 2019, la población de El Boalo se ha incrementado en 1.262 vecinos, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). No es un caso excepcional: aunque hay diferencias entre municipios, los de menos de 2.500 vecinos han aumentado un 16% de media su población; por el 14% en los de menos de 5.000; y el 11% en los de menos de 20.000, según cálculos de la Comunidad de Madrid. El Gobierno de Isabel Díaz Ayuso, que acaba de lanzar un concurso con un presupuesto de 4,6 millones de euros para dotar de cajeros automáticos a 61 pequeños municipios sin sucursal bancaria, presume de que el balance es fruto de sus políticas. “Se busca que todos los municipios, especialmente los pequeños, lejos de perder población, se conviertan en el hogar de nuevos vecinos”, dijo la propia presidenta en 2024 para presentar el programa Pueblos con Vida, cuando argumentó que había que aprovechar el aumento de la población en Madrid (por primera vez por encima de los siete millones) para redistribuirla. Pero el bum poblacional, sostiene la oposición, es imposible de separar del bum de los precios de las casas.