Ya sé que es estrategia de defensa y que Ábalos le pagaba un piso de lujo, pero qué más da a qué se dedicaba
Cuando a los programadores de televisión se les abre un agujero en la parrilla, o necesitan cuadrar la audiencia del mes, el trimestre o el año entero, desempolvan Pretty Woman de su filmoteca, la meten en antena un martes tonto y salvan el culo dos horas. Da igual los años que tenga y las veces que lo pongan; el cuento siempre triunfa. Un tiburón de las finanzas interpretado por Ri...
chard Gere contrata los servicios de una prostituta, encarnada por Julia Roberts, la aloja en un hotel de superlujo, la viste de señora fina y la lleva con él a las fiestas de su círculo como si fuera su novia hasta que alguien los descubre; él la niega y la humilla; ella, herida en su dignidad, le deja; él recapacita y, finalmente, acaban juntos y felices mirando a cámara sonriendo a toda piñata mientras el sol se pone por Sunset Boulevard.
El martes hubo un momento Pretty Jessica en el mismísimo Tribunal Supremo cuando José Luis Ábalos negó a Jessica Rodríguez por persona interpuesta. Fue cuando el abogado de Ábalos, acusado por corrupción en el caso mascarillas, le preguntó a Rodríguez, expareja de su defendido citada como testigo de cargo, si se dedicaba a la prostitución. Así, con dos puñetas. Ante las sonrisas entre santurronas y pilluelas de los señores togados, fue la misma aludida la que respondió alto y claro: “No. Soy dentista colegiada y, antes, azafata de imagen”, mientras el exministro y número dos del PSOE, que tanto respeto pedía antes para ella, se hacía pequeñito en el banquillo de los acusados.






