La expareja de Ábalos declara que el exministro sabía que ella no acudía a los trabajos que le consiguió en Ineco y Tragsatec | El hijo del que fuera titular de Transportes niega en el juicio que custodie fondos ocultos de su padre: “En el caso de que le diera dinero, sería mío”

José Luis Ábalos ha cambiado este martes de estrategia jurídica. Su abogado busca retratar como prostituta a Jessica Rodríguez, expareja del que fuera titular de Transportes, y ella ha respondido: “No, soy dentista”. La defensa del exministro siempre había mantenido que ambos fueron pareja y que por eso Ábalos le costeaba a Rodríguez un piso de lujo en el centro de Madrid y le consiguió trabajo en dos empresas públicas. Rodríguez ha señalado en el Supremo que Ábalos sabía que ella no acudía a su puesto de trabajo en Ineco y Tragsatec pese a cobrar por ello. Ha declarado que el entonces ministro de Transportes “se sentía en deuda” con ella por “incumplir sus promesas” y haberle hecho cambiar “su estilo de vida”. Tras la ruptura de ambos en 2018, Rodríguez siguió viviendo en el piso de la Plaza de España de Madrid y Ábalos continuó haciéndole regalos, como un iPhone o la matrícula de la universidad. Por su parte, Víctor Manuel Ábalos, hijo del exministro, ha negado ante el Supremo que guarde dinero de su padre. “En el caso de que le diera dinero, sería mío”, ha asegurado. Ábalos y su exasesor Koldo García afrontan peticiones de penas de hasta 30 años por lucrarse durante la pandemia de covid con la compra de mascarillas a una compañía vinculada al empresario Víctor de Aldama, a quien la Guardia Civil considera el “nexo corruptor” y que también se sienta en el banquillo.