Un nuevo estudio da más detalles sobre la composición y el comportamiento de grupos de hombres dedicados a obtener imágenes sin consentimiento
“Busco pajabro para tributo”, “¿Alguno me presta a su novia para humillarla y pajearme?” o “¿Alguien puede desnudarlas?” son ejemplos de mensajes sacados de grupos españoles de Telegram dedicados a desnudar o compartir fotos de mujeres corrientes o influencers con un número modesto de seguidores. Miles de usuarios comparten fotos o fantasías turbias con otros hombres en grupos que la aplicación de mensajería Telegram no modera, pero sí monetiza gracias a su sistema de suscripciones.
“La violencia digital se ejerce muy a menudo contra mujeres corrientes”, resume Silvia Semenzin, socióloga y especialista en violencia de género digital en la organización sin ánimo de lucro AI Forensics, que audita el comportamiento de las grandes tecnológicas. “Esta gente se reúne especialmente porque quiere masturbarse con contenido sexual de mujeres que a menudo conocen, y si no tienen fotos reales de ellas, las crean con IA”. En un informe publicado este miércoles, el equipo de Semenzin ha accedido a 16 canales y grupos de Telegram en España e Italia donde se da este tipo de violencia para mostrar un panorama no exhaustivo de estas comunidades.






