La oficina contra las violencias sexuales avisa de que estos ataques machistas virtuales provocan miedo, ansiedad, o aumento de las conductas suicidas

La tecnología ha abierto la puerta a nuevas formas de violencia machista, por lo que el Ministerio de Interior lleva varios años poniendo el foco en la detección e investigación de estas agresiones digitales contra las mujeres. A través de su oficina nacional contra las violencias sexuales (Onvios), Interior ha identificado hasta 12 tipologías de violencia digital contra las mujeres, entre ellas el troleo sexual, la pornovenganza o el deepfake sexual.

La violencia digital machista es aquella que se ha cometido “en parte o en su totalidad” usando tecnologías de la información y las comunicaciones, define el nuevo Pacto de Estado contra la Violencia de Género. También aquellas “agresiones dirigidas contra una mujer por el hecho de serlo agravadas por el uso de teléfonos móviles, internet, redes sociales o correos electrónicos”.

Así, las manifestaciones de la violencia machista digital identificadas por Onvios son: el ciberacoso sexual, a través del envío reiterado de mensajes sexuales no deseados; el sexting coercitivo (la presión para compartir contenido sexual bajo coacción); la sextorsión económica, es decir, forzar la producción de contenido sexual a cambio de dinero; el doxing sexual (la publicación de datos personales con contenido sexual); el grooming o la manipulación de menores para ganarse su confianza; el troleo sexual, como ataques colectivos con comentarios sexuales ofensivos; el deepfake sexual (la creación de contenido sexual falso mediante inteligencia artificial); el espionaje digital; la pornovenganza, a través de la publicación no consentida de contenido sexual; la toma de fotos o vídeos íntimos o personales sin consentimiento; la sextorsión; y la grabación, además de la difusión a terceros de contenido sexual.