Durante más de una década, el fotógrafo Felipe Hernández ha coleccionado y retratado las idiosincrásicas servilletas personalizadas. Ahora publica un libro con 600 de ellas
Las servilletas de papel de los bares no limpian, pero siempre están ahí, encima de las barras preparadas para salir de sus cajitas metálicas o arrugadas en el suelo junto a huesos de aceitunas. Blancas, ásperas, con los nombres y direcciones de los establecimientos que las ofrecen impresas, son guardianas de la historia de las ciudades y los pueblos con la hostelería como protagonista....
El fotógrafo Felipe Hernández, autor del libro de retratos de las subculturas Ecstasy & Wine y Arenal, El Carmen, Sol, Montera, Ópera, donde fotografía a los últimos supervivientes del siglo XX del centro de Madrid antes de la llegada del turismo masivo, está acostumbrado a detenerse a inmortalizar lo que otros no hacen. No extraña así que se enamorara de estas servilletas. “Siempre me ha gustado coleccionar todo tipo de cosas en soporte gráfico. Los posavasos, las servilletas o los flyers me han interesado como vehículo publicitario”, dice como quien reconoce una manía antigua. Su libro Servilletas, publicado esta semana por Ojos de Buey, es la consecuencia natural de esa obsesión y reúne 600 recogidas en más de 10 años.






