Se narran en seis capítulos los orígenes de lo que acabará siendo una poderosa mafia local. No hay lugar para el lujo ni para la ostentación que sí se mostrarán en las series posteriores

Escribir sobre Gomorrah: The Origins es hacerlo inevitablemente sobre Nápoles, la capital del sur de Italia con sus tres millones de habitantes, una ciudad caótica y que resulta hipnótica para un gran número de artistas e intelectuales. Un ejemplo: “¿Que en Nápoles había miseria, vicio, corrupción? Ahora podemos preguntar: ¿Dónde no los hay? Pero, además, había algo que no existe en otras partes en la dosis que allí se da: belleza física de una parte, genialidad de otra, un brío vital difícil de intuir desde lejos. En Nápoles alternan de modo peregrino la pasión y la razón”, escribía en diciembre de 1983, en EL PAÍS, Julio Caro Baroja.

Y en la serie que ha sido descrita como una precuela de Gomorra, ese filón al parecer inagotable que encontró Roberto Saviano al narrar los entresijos de la Camorra, predomina la pasión sobre la razón, pasión de un grupo de adolescentes que malviven en la peor zona de Secondigliano, un peligroso barrio napolitano, trapicheando con tabaco de contrabando y pequeños robos, jóvenes que basan su fuerza en la lealtad al grupo y que descubrirán el primer amor. En realidad, Gomorrah: The Origins (SkyShowtime) es una serie iniciática de la vida en los suburbios de una gran ciudad.