El organismo recoge alegatos de “esclavitud moderna” y denuncias de ausencia de retribución justa, extensas jornadas laborales y represalias contra el personal médico y sus familias
Lo que surgió en la década los pasados años sesenta como una iniciativa de cooperación se ha convertido con el tiempo —y el deterioro económico en Cuba— en una importante fuente de ingresos para el régimen de La Habana. Las misiones médicas cubanas iniciaron en 1963 con el envío de una primera brigada permanente a Argelia y desde entonces los médicos cubanos son un producto de exportación esencial para las arcas de la isla. Un informe publicado este martes por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) denuncia violaciones a los derechos laborales de esta mano de obra estatal, incluidos alegatos de “esclavitud moderna” y denuncias de ausencia de retribución justa, extensas jornadas laborales y represalias contra el personal médico y sus familias.
La CIDH expresa en un documento de 200 páginas “su preocupación por las condiciones laborales a las que estarían expuestas algunas personas trabajadoras cubanas que participan en misiones médicas”. Entre las denuncias recibidas por el organismo “destacan la ausencia de una retribución justa para una vida digna, la imposición de extensas jornadas laborales, la presión para incorporarse al programa sin recibir copia de su contrato de trabajo, así como la existencia de represalias contra el personal y sus familias en caso de incumplimiento de las condiciones impuestas”. Alerta, además, de “vulneración de derechos humanos”, en particular, respecto a las alegaciones de “esclavitud moderna” y de “trata de personas” de quienes laboran en el sistema de salud cubano. El Gobierno de la isla ha negado estos señalamientos, según el documento.







