Los cambios de residencia han crecido un 5% en el último lustro. La subida de los alquileres y la falta de oferta inmobiliaria empujan los desplazamientos

A cartón. Así es como huelen las mudanzas, y todo aquel que haya pasado por alguna en los últimos años ―prácticamente ocho de cada diez personas en España, según los últimos estudios de movilidad―, sabe lo estresante y angustioso que pueden llegar a ser. Empaquetar primero, y trasladar después todos aquellos elementos que definen la vida (material) de un individuo no suele ser plato de buen gusto. De hecho, siete de cada diez mudados aseguran odiarlo. ...

Sin embargo, por más tedioso (y caro) que resulte, este proceso se ha convertido en un trance inevitable y cada vez más repetitivo, puesto que las continuas subidas de los precios de alquileres y viviendas han generado un flujo que está haciendo mella, especialmente, entre las generaciones más jóvenes. Estas suman, de media, cuatro mudanzas a lo largo de toda su vida; al menos una más que sus padres. A esta rotación inmobiliaria se le añade ahora una crisis de acceso a la vivienda salvaje que ha generado un enorme cóctel de inestabilidad, del que muchos afectados no saben cómo salir.