El vello púbico masculino ha pasado de ser considerado sucio (en más de un sentido) a convertirse en algo que se muestra con intención, genera deseo y resulta hasta... político
“Los hombres están posteando sus matojos… Y es genial”. Es el provocador título de un artículo de GQ que habla de lo habitual que comienza a ser que los hombres, lejos (o aparte) de presumir de pectorales o abdominales en sus redes sociales, muestren con cierto orgullo disfrazado de despiste el vello del pubis en sus redes sociales. ...
Jon Gómez, creador digital de viajes y estilo de vida, muestra a menudo imágenes de sus viajes con bañadores más bien pequeños que no ocultan el vello de ninguna parte de su cuerpo. Y explica a ICON que mientras que la tendencia en los noventa y principios del siglo fue vender la imagen limpia de un hombre sin pelos, con cierta estética efébica, en las dos décadas posteriores el vello se ha empezado a valorar como algo sexy. “Últimamente, con el vello púbico, se suma otro elemento: hay algo en unos pelitos asomando que inevitablemente suscitan curiosidad y sugieren un caminito que lleva a otro lugar que está tapado. Creo que entre gays esto ha pasado más aún porque en general estamos más conectados a nuestra sexualidad”, explica. Exhibir el vello púbico, para él, supone aceptar la propia naturaleza y aceptar la parte animal de cada uno. “Tiene que ver con ir más allá de esa imagen pulcra e inofensiva. Me parece que hay algo combativo en ello. Todo lo que sea salir de la norma establecida para expresar identidad lo es”, asegura.






