La pseudofoliculitis, una afección común en la piel masculina y que afecta más a los hombres negros, se agrava por el afeitado constante. Pero la norma “stop barbudos” de Pete Hegseth en el ejército estadounidense la ignora
En la era del streaming, las series ya no solo entretienen: dictan conversaciones, moldean estéticas y, a veces, adelantan titulares. Por ejemplo, Boots (Netflix, 2025). La serie sigue a dos jóvenes que se están entrenando en un centro de reclutas de la Infantería de Marina estadounidense en la década de los noventa. Pero lo que podría parecer un relato nostálgico sobre disciplina y fraternidad militar, se convierte —con un detalle casi imperceptible— en una radiografía de los dilemas actuales sobre identidad, cuerpo y poder. En el primer capítulo, un cadete afroamericano se enfrenta a un problema cutáneo en el cumplimiento de la norma: sufre pseudofoliculitis, una irritación en la piel por culpa del afeitado. Su superior, también racializado, le ofrece polvos de talco en un gesto de camaradería.
La serie se estrenó unos días después de que el secretario de Defensa de EE UU, Pete Hegseth, prohibiera a las tropas llevar barba. “La era de la apariencia no profesional ha terminado”, declaró a finales del pasado septiembre en un discurso frente a decenas de altos mandos en una base militar en el estado de Virginia. Allí, dio una larga charla en la que afirmó que la “laxitud” que había llevado a las Fuerzas Armadas a ser “un grupo woke lleno de gordos y paganos nórdicos” se había acabado. Hegseth prometió el regreso de la “estética guerrera”, y con ello se referiría a una disciplina visible: cuerpo en forma, rostro afeitado y presencia que proyecte, según el estereotipo, fuerza y preparación para el combate.






