Un estudio publicado por ‘The Lancet’ calcula que el 94% de los niños que fallecen debido a esta enfermedad viven en países de ingresos medios y bajos y pide que los esfuerzos futuros se centren en abordar las desigualdades
Cuando a un niño se le diagnostica cáncer en un país de ingresos altos tiene un 80% de posibilidades de vivir más de cinco años, plazo tras el cual se considera prácticamente curado, pero si el pequeño se encuentra en un país de ingresos medios o bajos, ese porcentaje se reduce al 20%. La suerte de haber nacido en un lugar o en otro es clave para tener un diagnóstico a tiempo, tratamientos adecuados y cuidados específicos, es decir, para determinar si el niño sobrevive, según un estudio publicado este martes en la revista científica The Lancet.
La investigación calcula que un 94% de los niños que fallecen de cáncer hoy viven en el Sur Global. “Hemos constatado que los entornos con recursos limitados sufren una carga desproporcionada de cáncer infantil, lo que indica que los esfuerzos futuros para reducir la carga mundial del cáncer infantil deben centrarse en abordar las desigualdades y ampliar el acceso a servicios oncológicos integrales”, afirman los autores.
En 2023, tomado como de referencia para este estudio, se registraron aproximadamente 377.000 nuevos casos de cáncer infantil (personas de hasta 19 años) en todo el mundo, es decir más de 1.000 al día. En total, se produjeron unas 144.000 muertes. Aunque los decesos a nivel global han disminuido un 27% desde 1990, en África han aumentado en casi un 56%. En 1990, murieron por cáncer en África 31.500 personas y en 2023 fueron 49.000.






