El dinero que se dedica a la salud global es cada vez menos, pero la ciencia avanza a pasos agigantados y hay mucha gente decidida a garantizar que las innovaciones lleguen a los niños, hayan nacido donde hayan nacido
Uno de los triunfos más asombrosos de la humanidad es algo de lo que la mayoría de la gente ni siquiera es consciente.
En el año 2000, más de 10 millones de niños morían antes de cumplir los cinco años. En la actualidad, fallecen menos de cinco millones. El mundo ha reducido a la mitad la mortalidad infantil en solo 25 años.
Es un triunfo impresionante. Pero la historia no ha terminado todavía. En este mismo instante se está escribiendo el siguiente capítulo, mientras los gobiernos de todo el mundo elaboran sus presupuestos. Y los líderes mundiales tienen una oportunidad única de hacer algo extraordinario.
Las decisiones que tomen ahora —seguir adelante con los drásticos recortes de la ayuda sanitaria que se han propuesto o dar a los niños de todo el mundo la oportunidad que merecen de disfrutar de una vida sana— van a determinar qué tipo de futuro dejaremos a la próxima generación.






