Paula Fernández |

Santiago de Compostela (EFE).- Las 300.000 sábanas desechables que usan cada año los peregrinos del Camino de Santiago y la ropa y el calzado gastado que tiran antes de volver a casa tendrán una nueva vida como mobiliario, souvenirs o prendas recicladas gracias a un proyecto de reciclaje textil y economía circular en los albergues.

El proyecto, todavía en fase piloto, ha echado a andar en tres albergues (Monte do Gozo, San Lázaro y Fisterra) pero la idea es que se extienda a los 77 establecimientos de la red pública a lo largo de 2026, que ofrecen más de 3.000 plazas de alojamiento para peregrinos.

Evitar la tradición de quemar las botas

La Xunta, la gestora de los albergues, Samaín Servizos á Comunidade -que será responsable de la implantación y coordinación operativa del proyecto, la gestión ambiental y el seguimiento técnico-, e Insertega, empresa de reciclaje textil, son las tres patas de este proyecto.