Hemos puesto en las manos de toda una generación, a edades en las que aún no han madurado, unos dispositivos que están programados para crear adictos

Según los datos de la última encuesta sobre el uso de drogas, el 23% del alumnado de educación secundaria en Cataluña tiene un riesgo elevado de presentar un uso compulsivo de internet. Son casi uno de cada cuatro. La encuesta, presentada a finales de marzo, no tuvo mu...

cho eco. ¿Qué hubiese pasado si el titular fuera que uno de cada cuatro estudiantes de secundaria es adicto a la heroína? Seguramente se hubiese abierto un debate nacional, con expertos y tertulianos tratando la cuestión mañana, tarde y noche y todos los partidos políticos posicionándose sobre la cuestión, con gesto compungido y declaraciones solemnes.

Pero estar enganchado a internet no es lo mismo que ser adicto a la heroína para el común de la gente, en parte porque la heroína deja secuelas que son fácilmente visibles en sus víctimas, mientras que la adicción a internet es solitaria, silenciosa, y aparentemente no deja secuelas. Aparentemente, porque ya son legión los estudios que muestran cómo el uso temprano de internet afecta el cerebro de nuestros niños y niñas. El psicólogo Jonathan Haidt, en su magnífico y preocupante La generación ansiosa, publicado en 2024, describe los efectos del uso de internet en edades tempranas: aislamiento, malestar, sensación de fracaso, ansiedad, depresión, dificultad en el aprendizaje. No son las conclusiones de un tertuliano, es el resultado de cientos de estudios basados en investigaciones rigurosas.