Bruselas advierte al Gobierno de Netanyahu del “gran paso atrás” que supone una ley “discriminatoria”, pero evita anunciar medidas concretas. Es “un paso más hacia el ‘apartheid”, según Sánchez
La decisión de la Knesset, el Parlamento israelí, de ignorar todas las advertencias internacionales y seguir adelante con la aprobación de una ley que permitirá condenar a muerte por defecto a los palestinos de Cisjordania que maten a israelíes, ha causado una gran indignación tanto en instancias de la...
ONU como en una Europa que le había pedido explícitamente al Gobierno de Benjamín Netanyahu que no siguiera adelante con la normativa. Desde Bruselas a varias capitales europeas, como Madrid o Berlín, se ha lamentado el “gran paso atrás” que supone esta medida de “naturaleza discriminatoria” —es “un paso más hacia el apartheid”, ha dicho incluso Pedro Sánchez—, si bien por el momento no se prevé una acción concreta, pese a que la posibilidad de suspender parte del acuerdo bilateral de asociación UE-Israel “sigue sobre la mesa”, ha recordado un portavoz comunitario.
“La ley de pena de muerte en Israel es un claro paso atrás, tanto la introducción de la pena de muerte como la naturaleza discriminatoria de la ley”, ha indicado este martes el portavoz para política exterior de la Comisión, Anouar el Anouani, quien la semana pasada ya había calificado de “profundamente preocupante” el proyecto de ley aprobado el lunes. El voto en la Knesset constituye “una clara tendencia negativa en lo que respecta al cumplimiento por parte de Israel de sus obligaciones en materia de respeto de los derechos humanos”, ha agregado, recordando que precisamente Israel había constituido un ejemplo durante décadas en la región por su moratoria de facto a la pena de muerte, que solo ha aplicado en dos ocasiones en su historia: en 1948, durante la primera guerra árabe-israelí, contra un militar acusado de espionaje, y en 1962 contra el nazi Adolf Eichmann tras su secuestro por el Mosad en Buenos Aires.














