Javier Herrero |

Madrid (EFE).- Lunes Santo y Madrid ha entrado en éxtasis, no tanto por lo católico de la jornada sino por una aparición a la que muchos reverencian, la de Rosalía en concierto o, más bien, como protagonista y artífice de una ópera-pop en la que con más razón que fe reflexiona sobre los ídolos que elegimos adorar.

«¡Estoy gozando mucho esta noche aquí, ha sido la primera en Madrid pero no me voy a olvidar de ella!», ha dicho en su desembarco en España en la cita inicial de cuatro en la capital, con sus más de 15.600 «chulapos y chulapas» que agotaron las entradas en tiempo «récord» y que han respirado al verla recuperada de las molestias que la dejaron «delicaílla» y sin «show» íntegro en Milán hace unos días.

La estrella

En el Movistar Arena es donde había que estar con la expectación de las grandes ocasiones, de ahí la presencia de celebridades entre el público como Pedro Almodóvar y los Javis o de Manuel Segade, director del Museo Reina Sofía, para palpar de cerca a una estrella en lo más alto de su carrera, elevado su más reciente disco ‘Lux’ al podio de lo mejor del pasado año a nivel global.