Chukwuka Ekweani es uno de los artistas africanos más exitosos y que más seguidores acumula en redes sociales con canciones que combinan ritmos tradicionales con letras de amor a la antigua
De lejos sobresalen sus rastas grises, que podrían parecer canas, pero no lo son: Chukwuka Ekweani, más conocido como CKay, apenas tiene 30 años. La música de este compositor, productor e intérprete nacido en Kaduna (Nigeria) suena a más no poder entre los jóvenes del continente y la diáspora del mundo. Ha estado recientemente en el Top 30 mundial de Spotify. Cuenta con alrededor de 2,7 millones de seguidores en TikTok y de 1,5 millones en Instagram y acumula más de 2.000 millones de reproducciones en todas las plataformas musicales. La estrella del sello discográfico Warner Music South Africa, que se hizo popular con Love Nwantiti, que el pasado diciembre logró alcanzar los mil millones de reproducciones en Spotify, se encuentra ahora en plena presentación de su segundo álbum, CK The Second.
Su afrobeats, que adereza los sonidos africanos con el relato de emociones a flor de piel, ha sido bautizado como emoafrobeats. Él se siente cómodo con esa definición, que alude a la emotividad. En la entrevista, luce un colgante del que sobresale una inmensa letra B de brillantes, unida a una letra “f” más pequeña y en minúscula, pero bien visible sobre su pecho: “Bf significa boyfriend, porque hago música para novios”, señala en una conversación hace unos meses con este diario, en la que no oculta una visión de las relaciones anclada en roles de género tradicionales. Defiende abiertamente el papel del hombre como proveedor y protector, una idea que, aunque matiza como elección individual, conecta con esquemas que hoy se cuestionan.






