Un recorrido por algunos de los temas más escuchados en diversas partes del continente
África está en plena revolución musical. Ritmos tradicionales, que durante décadas han definido la identidad cultural de cada región, ahora se fusionan con sonidos contemporáneos como el afrobeats, el amapiano, el afrohouse, el drill o el trap. El resultado son canciones que respetan la herencia local, pero que suenan modernas, universales y listas para conquistar cualquier escenario.
Desde Túnez hasta Sudáfrica, pasando por Egipto, Senegal, Ghana, Costa de Marfil, Mozambique o la República Democrática del Congo, los artistas africanos están llevando estas fusiones al siguiente nivel. Ammar 808 y Kamikazem combinan electrónica de club con melodías populares locales; Sidy Diop y Nelson Tivane reinterpretan géneros autóctonos para contar historias personales y colectivas; mientras que Black Sherif, Himra o Ciza mezclan introspección y energía bailable en cada tema. En este recorrido, descubriremos cómo estas propuestas conectan tradición, innovación y la fuerza creativa de la juventud africana, mostrando que la música del continente no solo se escucha: se siente.
En Túnez gusta la música electrónica con un toque local; se escucha por todas partes. Un ejemplo es Douri Douri, de Ammar 808, que cuenta con la colaboración de Brahim Riahi. Este tema pertenece al álbum Club Tounsi. En él, el productor Ammar 808 fusiona música electrónica urbana con ritmos tradicionales tunecinos, en este caso con el mezoued (que a menudo ha sido estigmatizado por las élites como música de las clases populares, sobre todo de campesinos migrados a las ciudades). Douri Douri se traduce como el que “gira en círculos”. Imagen que remite a un momento tradicional en celebraciones mezoued: cuando la percusión se intensifica y alguien sale a bailar al centro mientras los demás aplauden a su alrededor, como se observa en el vídeo.






