El rescate editorial de la iconoclasta creadora prosigue con una colección de sus artículos y un libro sobre su relación con Joan Didion
En una ciudad plagada de cámaras, Eve Babitz (Los Ángeles 1943-2021) se movió con desenfado fuera de foco, esquivando el primer plano. En su foto más icónica aparece sentada de perfil, completamente desnuda mientras
om/cultura/2022-08-01/una-obra-de-arte-llamada-marcel-duchamp-el-artista-que-defendio-a-ultranza-la-vagancia.html" data-link-track-dtm="">juega al ajedrez con Marcel Duchamp, con el rostro oculto en su melena. Tenía 20 años y la foto formó parte de una exposición que comisarió uno de sus amores de aquel momento. Rabiosamente sexy, inquieta y fiestera, cachorra de la élite cultural de posguerra en Los Ángeles (su padrino fue Stravinsky y Aldous Huxley frecuentaba la casa de su padres), ella fue por derecho propio una figura ineludible del terremoto cultural en la meca del cine en la segunda mitad del siglo XX.
Babitz estuvo en el centro y en el margen, en los bares, galerías, platós o salones donde había que estar. Además, supo contarlo. Sus libros, que desde hace algo más de una década han regresado a las librerías estadounidenses, así lo demuestran. La fiebre Eve Babitz prosigue también en español. Tras el rescate de Días lentos, malas compañías hace unos años por la editorial Colectivo Bruxista, que acaba de reeditarse, y la publicación de El otro Hollywood (Random House, 2018), este año han llegado a las librerías la colección completa de sus textos periodísticos Yo era un encanto (Random House) y el libro Didion y Babitz (Random House), de Lili Anolik. El año que viene saldrá en el mismo sello otra obra de Babitz, Sexo y Furia.






