Putin, Trump, Netanyahu, Xi, Abascal... observar el carrusel electoral en Budapest es un sano ejercicio de análisis de los adversarios del proyecto europeo

Se acercan las elecciones en Hungría -previstas para el 12 de abril-, una cita de importancia incalculable para el futuro de Europa. Viktor Orbán es desde hace tiempo un agente político cuyos objetivos son indistinguibles de los de Putin y Trump. Su entierro político no supondría la eliminación completa de los obstáculos para que la UE avance en el proceso de adapt...

ación a un nuevo tiempo especialmente hostil, pero sin duda sería un extraordinario alivio que allanaría el camino reformista al menos durante un año, hasta las presidenciales de Francia. Observar el carrusel electoral en Budapest es un sano ejercicio de análisis de los enemigos del proyecto europeo. Son muchos y poderosos.

Como no, tenemos a Donald Trump entonando un canto laudatorio al amigo Viktor, en perfecta coherencia con la intención declarada en la Estrategia Nacional de Seguridad de ‘cultivar la resistencia’ al proyecto europeo, considerado un adversario a abatir. Tenemos a Benjamín Netanyahu elogiando a su colega como un ‘extraordinario estadista’. Tenemos a Santiago Abascal desfilando en Budapest para respaldar al torpedo político que mama del pecho de la UE y la acuchilla por la espalda. Tenemos a Javier Milei alabando ‘un rayo’ de esperanza para aquellos que luchan contra el supuesto declive de Occidente. Y por supuesto tenemos a una amplia cohorte de ultraderechistas europeos rindiendo homenaje a un gran pionero del credo eurófobo, homófobo, xenófobo, iliberal, nacionalista.