Aquellos que hayan adquirido un vehículo eléctrico el año pasado tienen derecho a una deducción máxima de 3.000 euros
El vehículo eléctrico contó el año pasado con un par de incentivos que afectan a la campaña de la renta que acaba de empezar. Se trata del ya extinto Plan Moves 2025, que murió el 31 de diciembre —será sustituido en el presente ejercicio por el Auto+—, y la deducción de un 15% en el IRPF sobre una base máxima de 20.000 euros —se ha prorrogado para 2026—. El primero de ellos fue un programa criticado por todo el sector por sus largas colas de espera, que hacían que el usuario tuviese que esperar de media entre uno y dos años desde el momento de la compra para recibir la ayuda.
Los que hayan recibido el Moves en 2025 tendrán que declararlo en la actual campaña de la renta como si fuese un ingreso más. El incentivo, que también se podía usar para la instalación de puntos de recarga, dependía de la tipología del vehículo y de su motorización, además de si se achtarraba o no un coche viejo. Así, aquel comprador que se hiciese con un turismo eléctrico podía aspirar a una ayuda de 4.500 euros, que crecía hasta los 7.000 en el caso de incluir un achatarramiento. En el caso de las furgonetas, la ayuda máxima escalaba hasta los 9.000 euros.







