El Parlamento Europeo rechaza los intentos del centro y la izquierda de revisar el texto del reglamento de retornos, que ahora negociará con los Estados

El reglamento de retornos, incluida la propuesta endurecida de creación de centros de deportación en países fuera de la UE, ha salvado este jueves su último obstáculo en el Parlamento Europeo. Gracias, una vez más, a los votos de los conservadores y de la extrema derecha, el texto ha superado la oposición casi unánime de las formaciones proeuropeas —socialistas, liberales y verdes—, así como del grupo de La Izquierda, que buscaban renegociar una propuesta que consideran que viola derechos fundamentales, como también han advertido ONG y el Consejo de Europa.

La aprobación, por 389 votos a favor, 206 en contra y 32 abstenciones, permitirá dar el último paso: la negociación, a partir de este mismo jueves, de la posición de la Eurocámara ahora validada y la del Consejo (los Estados) con el fin de elaborar un texto común armonizado que será el que se convertirá en norma para toda la UE.

Hay prisa por acabar pronto: a mediados de junio, el Pacto Europeo de Migración y Asilo entra totalmente en vigor y el reglamento de retornos, con el que se busca impulsar la devolución de las personas rechazadas en la UE a sus países de origen o a un tercero —actualmente la tasa de retornos es apenas del 20%—, es la última pata del combinado regulatorio que ratifica el endurecimiento de la política migratoria de los Veintisiete, impulsada por países como Italia o Dinamarca y rechazada por España.