La creación de centros de deportación en terceros países ratificada en Bruselas contradice los valores de la Unión

El endurecimiento de la política migratoria de la Unión Europea ha dado un paso más con la aprobación en el Parlamento de Bruselas de un reglamento de retorno que abre la puerta a la deportación a terceros países ajenos a la Unión de extranjeros que hayan visto rechazada su solicitud de ingr...

eso. 389 votos a favor, 206 en contra y 32 abstenciones pusieron a la ultraderecha en pie para aplaudir su éxito, a saber, la consolidación de una tendencia que les viene reportando beneficios electorales y a la que han arrastrado a los conservadores tradicionales. En la otra esquina, las izquierdas, liberales y verdes recordaron que lo aprobado puede violar derechos fundamentales y que, en cualquier caso, contradice los valores de la propia Unión.

Los centros de deportación —hubs de retorno, según el cínico eufemismo oficial— tienen su inspiración en los abiertos por Italia en Albania pese a la oposición sistemática de la propia justicia italiana. El reglamento recién aprobado en la Eurocámara se suma al ya duro Pacto Europeo de Migración y Asilo —que entra en vigor a mediados de junio— y contempla la expulsión a países con los que los inmigrantes pueden no tener vínculo alguno incluso de familias con menores de edad. Además, la necesidad de recibir tratamiento médico o la existencia de vínculos familiares en la UE se han eliminado como motivos para aplazar una deportación forzosa. Solo quedan exentos los menores no acompañados.