Las medidas migratorias aprobadas por los Veintisiete para contentar a la ultraderecha suponen un retroceso en las garantías a los derechos humanos
La aprobación por parte de los ministros de Interior de la UE de un paquete de medidas que da más poder a los Veintisiete para expulsar a los solicitantes de asilo que han visto rechazada su solicitud como para crear centros de deportación y recepción de inmigrantes fuera de la Unión es un paso atrás en la defensa del proyecto europeo com...
o garantía de respeto a los derechos humanos. El acuerdo — adoptado con la oposición de algunos países, entre ellos España— supone la constatación de cómo el discurso de la extrema derecha ya ha contaminado a gobiernos de diferente signo político en el interior de la Unión.
En lo fundamental, es la normalización del antes polémico proyecto que la populista italiana Giorgia Meloni ya ensayó en Italia. Además, los peticionarios de asilo pueden ser deportados a un Estado con el que no tengan nada que ver y se reforma el concepto de “país seguro”, de manera que los provenientes de países que figuren en la nueva lista de la Unión verán denegada su solicitud con mayor celeridad.
Dada la proverbial lentitud del Consejo de la UE a la hora de adoptar cualquier resolución, llama la atención la rapidez —en una sola y maratoniana sesión— con la que se ha aprobado un conjunto de medidas que modifican sustancialmente una política clave de la UE como la migratoria.










