Analizamos apuestas bien distintas pero con un denominador en común: buscan algo más que el puro pasapáginas. Eso sí, están muy bien hechas y les robarán igualmente horas de sueño

Con la tendencia que el género cultiva en torno a libros intercambiables y con cierta planicie literaria, cuando no ausencia de cualquier estilo, vamos en esta ocasión con cuatro apuestas que están en las librerías y que nos prueban que hay mucho más allá. Y no dejan de ser novelas muy bien hechas y que les robarán horas de sueño. Casi todas han salido en las últimas semanas, porque si no seguiría hablando de

-track-dtm="">Mr Fox de Joyce Carol Oates o de la última entrega del gran Ricardo Cupido a manos de Eugenio Fuentes, por ejemplo, o de El rey de las cenizas, de S. A. Cosby (en la lista larga de finalistas del Pen Faulkner, ya que hablamos de literatura). Pasen y lean.

Muerte en Rook Hall, Kate Atkinson (AdN, traducción de Puerto Barruetabeña). Lo primero que resalta en Atkinson es el regalo que concede a Jackson Brody en esta sexta entrega de sus aventuras: una inteligencia y una madurez notables. Qué bien se nota eso en el discurrir interno de la voz del protagonista. Ha tenido una vida peculiar Brody (policía, detective, señor al que le tocó la lotería, agente inmobiliario, otra vez detective) que ahora es abuelo. Así lo ve la agente Reggie, una vieja socia que vuelve a escena en esta entrega: “Este hombre era como una infección (...) Reggie contribuyó a encubrir un doble asesinato (“Cuasidelito de homicidio”, lo había calificado él). Al menos entonces no formaba parte de la policía. No como el año anterior, cuando le ayudó a ‘reasignar’ la identidad de un asesino (‘redistribución de la justicia: le cargamos la culpa a la persona más culpable de todas’)”. Supongo que ya notan el tono, la ironía.