La grabación de Noelia Castillo fue un relato excepcional que debería haberse escuchado sin aderezos sobrantes

La joven Noelia Castillo contó este miércoles en el programa de Antena 3 Y ahora Sonsoles su larga batalla judicial para conseguir ejercer el derecho a la eutanasia. Un testimonio importante. Un éxito periodístico indudable de la reportera Bea Osa. Lástima que la cocina televisiva arruinara la emisión de un relato excepcional que debería haberse escuchado sin aderezos sobrantes. Una voz en off resaltaba episódicamente alguna escena con obviedades como “entre risas vuelven a esos años” o “recuerdos sencillos”. La emisión estuvo perpetuamente acompañada de una música supuestamente emotiva, como queriendo reforzar el lado conmovedor de unas palabras que podían haber llegado al corazón del espectador sin estas prótesis, estos énfasis.

La emisora tiene 12 horas de grabación de la que emitió los fragmentos, según aclaró con insistencia Sonsoles, autorizados por la propia Noelia. Lo que debió escapar al control legítimo de Noelia fueron los directos durante la emisión. Particularmente sangrante fue la intervención, al menos en la versión digital de la entrevista, de una psicóloga que explicó que en su centro había todo un equipo especialista en traumas complejos por el que habían pasado otras chicas y que ponía a disposición de la familia estos tratamientos. ¿Qué nos estaba vendiendo? También se entrevistó a la madre quien, a pesar de estar en contra de la eutanasia, no entorpecerá la voluntad de su hija. Sonsoles advirtió previamente a los espectadores de una escena que iban a emitir: por primera vez, Noelia hacía público su deseo de vivir la sedación final con la única presencia del médico, sin la madre. Una madre que, además de contar la tensión de su divorcio, no pudo evitar durante la conexión manifestar su disposición a ayudar a su hija en todo “por si acaso” cambiaba de opinión. Un “por si acaso” que fue el leitmotiv final al que se apuntó Sonsoles.