Las azulgranas arrasan en el Di Stéfano al Real (2-6), sin más respuesta que Linda Caicedo, y convierten la vuelta en el Camp Nou en un mero trámite
La trilogía de clásicos de los próximos ocho días quedó muy rebajada esta tarde en el estadio Alfredo di Stéfano. El Barcelona le endosó una goleada tremenda al Madrid en la ida de los cuartos de final de la Champions que dejó completamente sonado al Real. El triunfo del equipo azulgrana fue incontestable, muy superior en todos los aspectos a un rival que no encontró más respuesta que dos acciones individuales de la extraordinaria Linda Caicedo para disimular un marcador con reminiscencias tenísticas y del baño de Guardiola en el Bernabéu en 2009 (2-6). El resultado mostró la diferencia que hay a día de hoy entre el club que domina el fútbol continental desde hace un lustro y otro que todavía da sus primeros pasos en la élite. La victoria del Barça convierte la vuelta del próximo jueves en el Camp Nou casi en un trámite y el choque de este domingo en Liga F en otro previsible dolor de muelas para el Madrid, separado ya a 10 puntos del indiscutible líder del torneo.
Por mucho que hubiera mostrado cierta mejoría, los números decían que el grupo de Pau Quesada había perdido por un global de 10 goles a cero los otros tres clásicos del curso. El once del técnico fue el mismo que utilizó en los dos anteriores enfrentamientos ante el Barcelona con la excepción de Holmgaard, que sustituyó a Yasmim en el lateral izquierdo. El equipo, en cambio, no lanzó de inicio la presión adelantada como lo había hecho en los otros clásicos y plantó las líneas en un bloque bajo. Ese contexto fue muy cómodo para el Barça, pausado y acertado siempre con la pelota bajo el criterio en la medular de Patri, Alexia y la joven Serrajordi. Romeu dejó a Hansen en el banquillo y le dio el ala derecha a la talentosa y vivaz Vicky, acompañada por Pina y Pajor en el tridente.






