Las azulgranas se vengan de la derrota del curso pasado con una goleada a las madrileñas, que no fueron capaces de batir a Cata ni de penalti pese a la mejoría mostrada con Pau Quesada

La herida de la derrota el pasado 23 de marzo aún supuraba en la piel de las jugadoras del Barcelona. El reto azulgrana no solo era ganar: era controlar la rabia sin ahogarse en ella. En un partido con cuatro goles anulados, rifirrafes entre jugadoras y staff e intensidad y disputa desde el principio, el Barça logró saldar las cuentas con el pasado con un doblete de una gran Ewa Pajor y los tantos de Aitana Bonmatí y Sydney Schertenleib. Las madrileñas, aún mejoradas con Pau Quesada, no pudieron batir a Cata Coll, que paró un penalti que desató la tirantez entre ambos conjuntos. El Barça mantiene el liderato y aumenta la distancia con el Madrid hasta los siete puntos, pero sobre todo sustenta su orgullo herido.

La killer del área Pajor recuperó la titularidad tras su lesión, una decisión que movió el resto de fichas. Graham Hansen volvió la banda derecha, Claudia Pina —pichichi liguera— se mantuvo en la izquierda, y Vicky López, que apuntaba a tener la desdicha de caer del once, salió de interior en el lugar de Aitana Bonmatí, con molestias en el isquio. No tocó Pere Romeu su defensa más fiable, y colocó a Laia Aleixandri en el hueco de Patri Guijarro para comandar al equipo junto con Alexia Putellas. Pau Quesada, debutante en un clásico, salió con el sistema más recurrente, con un doble pivote formado por Angeldahl y Däbritz, y jugadoras diferenciales por delante: Caroline Weir, Linda Caicedo —líder del equipo— y Keukelaar, con Feller de punta. En la portería, ante la lesión de Frohms, Misa Rodríguez salió de titular para seguir como la única que ha disputado todos los clásicos.