Los gestores le acusan, entre otros delitos, de prevaricar por querer trasladar los murales románicos pese a los supuestos daños que sufrirán
La batalla judicial por la pinturas románicas de Sijena ha superado este martes una nueva pantalla en esa larga década que acumula en los juzgados. Cinco exconsejeros de Cultura de la Generalitat han decidido presentar una querella criminal contra la jueza encargada de ordenar al Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) que devuelva los murales del siglo XII al Monasterio de Sijena haciendo valer una sentencia del Tribunal Supremo de mayo pasado. La demanda, que también recae sobre los encargados de pedir la ejecución del fallo en el Gobierno de Aragón y el Ayuntamiento de Villanueva de Sijena, persigue “evitar la destrucción de unas obras universales insustituibles”, que supondría infringir el artículo 321 del Código Penal: la alteración o destrucción de “edificios singularmente protegidos por su interés histórico, artístico, cultural o monumental”. Pero la jugada, con una alargada sombra de Junts, es sobre todo una medida de presión con el gran interrogante de su recorrido en el Tribunal Superior de Justicia de Aragón.
La querella supone avanzarse a los hechos, puesto que las pinturas siguen exhibiéndose en el MNAC a la espera de que Rocío Pilar Vargas, titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Huesca, decida cuáles son los siguientes pasos a dar tras el fallo del Supremo. De momento, la jueza aconsejó la creación de una comisión de expertos para decidir cómo se tenía que hacer la restitución de los 134 metros cuadrados de pinturas, categorizadas como Bien de Interés Cultural (BIC). Pero quienes firman la querella, los exconsejeros Lluís Puig (que fue titular de Cultura en 2017), Joan Manuel Tresserras (2006-10), Ferran Mascarell (2010-16), Laura Borràs (2018-19) y Àngels Ponsa (2021-21), bajo la batuta jurídica de Jaume Alonso-Cuevillas, subrayan la existencia de múltiples estudios de expertos que advierten de que cualquier manipulación pondrá en peligro las pinturas. El MNAC, ajeno a la querella, ha asegurado no estar preparado técnicamente para devolver las pinturas sin dañarlas.






