El líder de Corea del Norte reitera ante el Parlamento que tratará a su vecino del sur como “el Estado más hostil”

Kim Jong-un, el máximo líder de Corea del Norte, ha aprovechado la primera sesión de la 15ª Asamblea Popular Suprema (el Parlamento norcoreano) para enviar un doble mensaje de poder: tanto la hostilidad hacia Corea del Sur como

n-nuclear.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/internacional/2026-03-01/el-conclave-del-partido-unico-de-corea-del-norte-evidencia-una-renovada-pulsion-nuclear.html" data-link-track-dtm="">la condición atómica de su país son irreversibles. En un discurso pronunciado el lunes y difundido este martes por la agencia estatal de noticias KCNA, el mandatario norcoreano aseguró que Pyongyang seguirá reforzando “de forma permanente” sus fuerzas nucleares y reiteró que tratará a su vecino del sur como “el Estado más hostil”, insistiendo así en su empeño por enterrar décadas de retórica sobre una eventual reunificación pacífica de la península coreana.

La intervención de Kim también ha servido en buena medida para hacer una lectura norcoreana de la ofensiva que Estados Unidos e Israel lanzaron contra Irán a finales de febrero. Aunque no mencionó expresamente a Teherán, Kim acusó a Washington de cometer “terrorismo” e “invasiones” en distintas partes del mundo, y sostuvo de manera velada que la crisis en Oriente Próximo confirma que renunciar a las armas nucleares dejaría a su país en una posición vulnerable ante presiones o ataques del exterior.