Los alumnos de la ESO tendrán un máximo de cinco horas semanales de uso digital y en los cursos de tercero y cuarto de secundaria se llegará a las 10 o dos diarias
Todo vuelve, y más lo que nunca ha acabado de irse. Aragón, comunidad que fue pionera en implantar las pizarras digitales en el aula cuando casi ni se conocían, acaba de limitar su uso con una orden que devolverá este región al papel y al libro en el próximo curso 2027-2028. En ese horizonte, los alumnos aragoneses verán reducido el uso de dispositivos digitales a apenas unas horas a la semana. Así aparece recogido en la orden que se ha publicado este lunes
n.es/#/" target="_blank" rel="" title="https://www.boa.aragon.es/#/" data-link-track-dtm="">en el Boletín Oficial de Aragón (BOA) y que cambiará el escenario educativo en poco más de un año.
El Gobierno de Jorge Azcón está en funciones y pendiente de un acuerdo con Vox para arrancar la nueva legislatura, pero su departamento de Educación ha tomado ya esta iniciativa para “equilibrar el uso de lo digital volviendo a los métodos educativos de toda la vida”. Así lo ha explicado este lunes la consejera en funciones, Tomasa Hernández, al detallar que la nueva orden contempla “que los niños aragoneses tengan ahora encima de la mesa un libro que compatiblizarán —en las horas permitidas— con sus dispositivos digitales”. Según ha justificado, “no se trata de demonizar”, pero sí reconocer que “la superexposición a las pantallas tiene un efecto claro en el desarrollo cognitivo, social y en la salud de los menores” y que “hay que conseguir un equilibrio y un uso razonable”.






