Desde 1986, Nespresso ofrece una taza de café que respeta el origen y no ha dejado de innovar ni de pensar en los procesos responsables. Para celebrar estas cuatro décadas, ha lanzado Florián, una variedad inspirada en el sabor italiano. Como dice el ‘estrellado’ chef Martín Berasategui, la esencia de sus cápsulas está en que ayudan a “elevar lo cotidiano”
Martín Berasategui, el chef con 12 estrellas Michelin y más de 50 años en los fogones, considera que el consumidor se ha amoldado a lo que él denomina “salto cultural”: poco a poco ha aprendido a disfrutar más de cada bocado y sorbo. En los guisos, en las texturas, en la fusión de culturas culinarias... Y la transformación del café. Según él, es similar a la que atraviesa la gastronomía: “La gente se ha vuelto más curiosa, más despierta y muchísimo más exigente”, resume. Quiere entender de dónde viene el grano, sus matices, los aromas, los tuestes... “Lo hace con una naturalidad que hace unos años era impensable”, reconoce el donostiarra.
Firmas como Nespresso se han adaptado a esta evolución del usuario consciente. Pero, además, la han motivado. “Me inspira ver cómo han sabido acercar el café de alta calidad al día a día de la gente, con una precisión y un respeto por el origen que yo valoro muchísimo como cocinero”, reconoce el chef. Por eso hay una estrecha relación entre su trayectoria y la marca: la rutina de preparar una taza conecta con su forma de entender la cocina. “Hacer que un gesto simple se convierta en una experiencia, sin perder la autenticidad del producto ni el cariño por quien lo va a disfrutar”, describe.






