El sector ofrece empleo inmediato, pero la dureza del oficio, pero a obliga a las empresas a acudir a países como Perú, Marruecos y Colombia por el desinterés en España
Kenny Roggers Mogollón Infante, peruano de 41 años, lleva más de 17 años al volante de grandes camiones tipo tráileres. Empezó en el norte de su país transportando maquinaria pesada para obras civiles y también para el ejército, en trayectos que le llevaban hasta dos días. Hace dos años entró en la página web del Grupo Arnedo, una compañía con 240 camiones situada en La Rioja, y se comunicó con ellos para convertirse en uno de sus conductores. Tras cumplir los requisitos de la empresa,
na/catalunya/2025-09-28/el-colapso-de-los-examinadores-retrasa-en-meses-la-obtencion-del-carne-de-conducir-en-cataluna.html" data-link-track-dtm="">lograr el canje de su permiso de conducción y superar los trámites administrativos, se convirtió en uno de sus camioneros. El caso de Mogollón Infante es cada vez más frecuente en España. Ante la falta de profesionales interesados en el transporte de mercancía y de viajeros por carretera, las compañías tienen que acudir a otros países, en especial Perú, Marruecos y Colombia, para conseguir a los empleados. El problema ahora es acuciante, pero será mucho mayor en una década, cuando se jubilarán gran parte de los conductores actuales.






