El papel del islam, del ejército y de la mujer son tres claves para entender un país que desafía los estereotipos y que la actual guerra ha despertado un renovado interés

Existe un enorme interés por la guerra de Israel y Estados Unidos contra la República Islámica. Al coste humano para los iraníes se suma el de la contraofensiva sobre los países vecinos y el efecto dominó que de inmediato ha tenido sobre los

energetica-se-convierte-en-primera-linea-del-frente-de-la-guerra-en-oriente-proximo.html" target="_blank" rel="" title="https://elpais.com/internacional/2026-03-19/la-infraestructura-energetica-se-convierte-en-primera-linea-del-frente-de-la-guerra-en-oriente-proximo.html" data-link-track-dtm="">precios de la energía en todo el mundo. De repente, todo el mundo quiere saber más sobre Irán. ¿Son tan religiosos como muestra la televisión estatal o tan laicos como asegura la diáspora? ¿La intervención militar va a lograr el fin del régimen que no derribaron las protestas? ¿Surgirá una democracia? ¿Podrán librarse del velo las mujeres? Intentando contestar a estas y otras preguntas, a menudo las respuestas oscurecen más que aclaran. He aquí tres asuntos que suelen conducir a error.

El peso de la religión. Sin llegar al extremo de quienes ven una guerra de religiones en cada conflicto que estalla en Oriente Próximo, hay muchos comentaristas que buscan en los arcanos del islam una explicación para las acciones de los dirigentes iraníes (aunque no hacen lo propio para descifrar el comportamiento mesiánico de los líderes israelíes o estadounidenses). Se enfrascan en las diferencias entre el chiismo y el sunismo, las dos principales ramas del islam, o recurren a la exégesis de leyendas y mitos sobre los que se sustentan en busca de las claves de decisiones que no dejan de ser políticas. Los musulmanes de Irán son, según estudios coincidentes, de los menos practicantes de la zona. La imposición de una fe institucional desde la proclamación de la República Islámica en 1979 ha devenido en una secularización significativa y un creciente distanciamiento de la interpretación oficial del islam. Incluso a muchos piadosos les molesta el uso político de la religión.